Creo que hay una idea un poco generalizada de que los dulces no son buenos. Al menos una idea un poco negativa. Tendemos a pensar: Los dulces engordan; son superficiales en la alimentación; son malos para los dientes...
Hace poco llegó a mis manos un folletito de la Confederación española de empresarios artesanos pasteleros que se titula "El dulce, un alimento básico en nuestra alimentación".
Me gustó leerlo y es la razón por la que escribo esto. Explica que uno de los principios básicos de la alimentación equilibrada es la variedad alimentaria. Y los dulces son un alimento muy completo que nos aportan macronutrientes básicos como los hidratos de carbono, grasas y proteinas y micronutrientes muy importantes como minerales (calcio, magnesio) y algunas vitaminas...
Creo que se puede concluir que el consumo de dulces está muy bien. Evidentemente se debe de consumir con moderación. Pero es bueno tenerlo en cuenta en nuestro desayuno, merienda, postre o cualquier celebración.
Así que, ahora que se van aproximando las Navidades, no le vamos a tener miedo a los dulces. Aunque siempre con moderación y medida.
