lunes, 3 de octubre de 2011

Hacer del mundo algo habitable

Recojo parte de un artículo estupendo. Dejo al final el link para leerlo completo. Aunque resulta un poco largo, vale la pena molestarse en leerlo completo.


¿Qué he podido sacar en limpio de este trabajo doméstico que aún no ha terminado, ni terminará mientras sigamos vivos? Además de facilitarme la ocasión para ejercitarme en ciertas virtudes, de lo que no siempre he salido airoso, y de unirme mucho más a mi mujer, sobre todo cuando podíamos hacerlo juntos, algo me ha hecho reflexionar y me ha dado materia para pensar.

El trabajo doméstico surge de una gran necesidad, que al mismo tiempo es urgente: la necesidad de mantenernos vivos. Pero, al mismo tiempo, va más allá: responde también a la necesidad de hacer del mundo algo habitable, algo simplemente humano. En este sentido tiene mucho que ver con la maternidad -de la que en absoluto está exenta el varón-, que no sólo consiste en dar a luz , sino también en estar constantemente engendrando el mundo y manteniéndolo. Para eso se necesita una gran fortaleza y, por decirlo así, un gran amor.

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